Bomba

Sudo recuerdos,
la obsesión se sonroja,
me arde la cara,
le tiemblan las piernas
a mi autocontrol.

No soy normal,
me enfermo
y sigo sin ser normal.

Se le corta la respiración
a mi sonrisa,
me veo revolcándome
al mismo son
de la ilusión,
de la resignación,
a mi sueño le falta el aire.

Si me cruzo contigo
explota una bomba de melancolía
de cosas que me superan,
de casas que se derrumban,
del bienestar mudando de piel,
quedándole grande el traje
y un armario vacío.

Que no sé si prefiero
ser un puto ignorante
y no escribir
que imaginarte en escena
y que un tsunami de poemas
inunde mi mente y presente.

Poesía del espanto

No solo con ruido se fuerza,
también en su ausencia.
Existen tantos modos
sutiles
de violar,
de espantar,
que uno tiene que exclamar:
¿Pero qué es este esperpento?

Son los lugares comunes
minados de tópicos,
imanes del aburrimiento.

Un militante del arte ha de saber
que hay que darles
en todos los corros de aduladores,
dejar en evidencia su falta de cadencia,
hacer versos o morir,
quitar las telarañas,
plantarles espejo delante de sus directrices
y decirles
que sus reyes están desnudos,
que su mierda sería tumbada
en un ring con fundamento,
que sus ropajes son el hastío
y que les jodan ya.

Sigo escribiendo

Mientras dura la poesía
más dura que la caída
son las vivencias
de estas ruinas
o estas rimas.

Si, es culpa mía
dolerme tanto,
pensar tanto,
ciento por verso,
sigo escribiendo y no miento,
si me jode es auténtico,
estas líneas no las trae un falso viento
de alguna inocua inspiración,
a saber de dónde.
No, a mí esto me pone,
te soy indiferente,
me toca los cojones.

Tengo mil ojos en la cara
que todo lo ven,
salvo lo que no y me imagino
y me lo invento
y eso apuñala a los monos
que habitan en las ramas de mis pensamientos,
todo arde,
naturaleza muerta.
Tuerta está la mirilla de mi puerta
pero reconocería tu caminar
colándose por el resquicio de la inercia.
Mis letras son mi ciencia,
atento esquivo trampas
pero a veces tan grande es la rampa
que no mantengo el equilibrio.
Soy un activista del arte
que quisiera atentar en tu conciencia,
mi paciencia se pelea con la mierda
y gano yo,
pero siempre no.

Poetaipunto soy
y seguiré siendo y escribiendo
aunque tu mano
no me de cuerda.

Defendiendo mis poemas

En callejones de indiferencia
mis obras se aposentan sobre cartones
mendigando palabras.

Rutina como piedras en bolsillos
que fijan a la inercia.

Mi imaginación
nunca tuvo los sueños en el suelo
pero tú caminas con chaleco anti-alas
escupiendo miradas que no observan.

Crees que la magia se compra en perfumes
y duerme tu ego arropado en piropos
de segura tradición,
mientras el póster de Amelie
preside la habitación
coronando la imagen que tienes de ti.

Te ves especial,
eso dicen los fetiches,
pero es como si meases sobre todos los versos
que existen y existirán
observándote danzar
con hiriente elegancia
por la cuerda floja de la estúpida arrogancia
con tu hermética supuesta vida resuelta como red.

Y el dolor es inmenso
inmerso en versos
y no hay suficiente papel donde volcarlo.
Y tiritando en la oscuridad de una calle
donde nunca vivirás,
tan solo pisarás mis recuerdos,
enciendo una luz
defendiendo mis poemas,
porque valen más que tú.

Poesía sin whatsapp

Este móvil no tiene internet.
Mis sueños navegan
por oceánicos pensamientos
y naufragan en la pena de alta mar
y se ahogan en tu desprecio
o son desmembrados por tiburones
a bocados de realidad
o mueren en la orilla
donde se secan los recuerdos.

A veces alcanzan heroicas hazañas
y me abrazan a besos.

Mi móvil no tiene whatsapp
y voy orgulloso rumbo a la luna
por tierra, mar y desaires
en un universo de bobos
planeta de lobos,
donde vale más que un corazón
la rosa funda de tu iphone,
ensombrece Grey la cultura,
es la ley de la mierda
y en mi cuello no quiero cuerdas.

No deseo ser prolongación
de última generación
de aspirantes a modernos
dedos pegados a un smartphone.

Invertir en mí te sale caro,
me gusta sentirme raro,
no puedes escribirme de balde
pero tengo poemas para dar y volar
y cagarme en tu padre
gratis, gratis, gratis.

Corazón en diez partes

Hay un antes y un después
desde que a uno le trocean
el corazón en diez partes.
Te parecerán muchas o pocas,
quedarán penas por venir,
pero cuando el cuchillo se desboca
en la boca se ahoga la flor sorda
y muere sin ser dicho el sentir.

Irreparable,
supongo que diez es un número factible,
la gente tiende a maximizar
y a exclamar:
“se me cayó el alma a los pies,
se me partió el corazón en cien,
qué cojones,
un millón de partes.”
Diez parece escaso
pero duele en mi por mil
y la moraleja malvive
entre las rejas de lo vivido.

Quien reparte los golpes
se lleva la mejor parte,
que no son mis lagrimas
sino fajos de poemas
con su nombre
dentro del saco del arte.

gaueko ahotsa

Egun mutuen labirinto zentzugabean
ahotsak du hitza,
baina ez dakit zer esan.
Ordu ilunen bilduma jasangaitzan
gauak du argia.

Bizitza absurdu honetan jira eta bira
baditu mila aurpegi krudelkeriak.
Eta oroitzen naiz:
Kontatu nizkizun penak,
irakurri hamaika poema,
ezagutarazi zenidan Leize Gorria,
ta betetzear zeneuzkan orriak?
Amorrua.

Bizi genituen… zenbat kontzertu?
Kontua galdu
baita askotan Realak Perkun.

Beti arte izango zen zure lema,
Beti Artea
idazten ez zenuenean ere,
horra hor estiloa,
elegantzia gehi alkandora.

Zure gidoi ta poesiak,
irri ta konpainia
gure barnean egongo dira.
Besarkada pila
Desioari begira.

Tugurio infesto

Escupiendo los versos con la rabia
que carga de pólvora un recuerdo:

Son las 5 de la mañana
en una ciudad plagada de zombies
y en vuestro tugurio infesto
entrada y copa 10 euros.

La cama me espera,
anhelo mi casa
pero antes quiero retener
la supina estupidez de este momento.

5 de la mañana,
deberíais de pagarme por entrar,
tugurio infesto,
la alienación mueve hilos en esto,
marionetas caminan dibujando las eses
y entrada y copa 10 euros.
¡JA!

Meto un chicle en mi boca,
soy Poetaipunto
contra la estulticia
agente cultural.

La imaginación me da la mano
llevándome a una fantasía por realizar
y me veo recitando en vuestro bar
y soy Chinaski, Bandini,
Holden Caulfield quizás
la verdad… que ese pub…
me daba cien patadas.

Y ahí estoy, en vuestro antro
en un futuro recitando,
entre poema y poema
preparando la venganza,
prendiendo la buena mecha
de la mala hostia
y a los presentes animando
a un más sano futuro
sin pisar este local,
sin pagar un puto duro
por entrar
a una mierda de ficción
de diversión domesticada.

Vuelvo a la realidad
de las noches de los muertos vivientes,
vuestras puertas cerradas,
abierta mi mente
y marcho a casa orgulloso.

Yo quiero glosar al arte
radical militante de la poesía
soñando que llegue el día
me sumerjo entre mis sabanas
salivando con esta acción a realizar
y tengo los pies fríos
y sonrisa caliente.