Encerrado en el recuerdo

Me mantienes encerrado en el recuerdo
de la última vez que nos vimos,
podridos los sueños,
entre barrotes.

Y me ahoga este peso en el cuello
y las palabras cual cuchillos
y las patadas en los cojones de la ilusión.

Y estoy muerto
y así es como lo quieres.

Si olvidas mis cenizas
en inaccesibles sótanos del futuro
mi presente será desangrarme
en la cárcel de tu indiferencia.

Pues no vas a permitir
que me reconstruya
sin la tara de la obsesión.
Pues no vas a dejar que renazca
volando más alto que las nubes
que apuntan a matar de negrura.
Pues no darás el visto bueno
a que intente sanarme
mudando de piel gilipollas
y me encuentre mejor.

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