la escritura es un acto solitario

Es un avispero de personas,
sorteando aguijones
intento avanzar.

Sobre el papel mi bandera,
apunto con tinta,
descargo sin tino,
cabalgo a la necesidad,
me callo.

La escritura es un acto solitario.

Tu mirada me señala
y pienso
a veces me hablan y yo respondo
sin saber quien tengo delante,
trabajando la identificación,
intentando dar con un nombre,
un lugar,
mientras coso tres o cuatro palabras,
me sonrojo.
Tímido en extremo me siento
a veces
no.

Y en tus ojos hay un dedo índice:
“Tú eres poeta punto com
te he visto por ahí”.

Bueno,
pienso,
sonrío y pienso en el frío
que me lleva a la escritura,
es un acto solitario
y a veces te sientes reconocido
con el trago de un calor
que se gesta en el frío
y que nunca entenderán
en hormigueros de anodinas conversaciones.

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tonto

Sentirse
más tonto un día
que las piedras que te lanzo
con mala puntería.
Que no llaman tu atención,
que ya tienes tu colchón
y yo tengo un precipicio
al que me asomo cuando escribo.
He de desnudarme y lanzarme al vacío
desde lo profundo de una mente aturdida
por el impacto de cristales en la piel,
futuros versos me apuntan a la sien
y me estampo contra el papel,
quede como quede el puto poema.

Recuerdo la segunda vez que te vi,
ya se lo dije a Maitane:
Que siento un nudo ahí dentro,
que cargo un mundo no cuerdo
que me toca los cojones.

¿Derribarán mi casa
y perderé los papeles?

Toc toc.
Por debajo de la puerta emocional
asoman la patita
reprimidas cosas vividas, sentidas
que me asusta literaturizar.

Que te convertiría en un personaje de ficción
para poder sacar la rabia
sin herir, ni herirme,
ni sentirme malparado,
mal soñado,
mal por bolsillos
de bastardas ilusiones cargados.

Desatando el nudo

Porque el nudo me ha hecho así
me desato en cada verso,
reconstruyéndome en cada vaso,
en cada poema,
quiero, pena, siento, veo, miedo, muero,
renaciendo de las cenizas de los hechos
lugares comunes que no fueron.

Me ajusto un par de sueños
y reparto
con empeño
somanta de hostias
a diestro y siniestro
con ración extra de besos.

A la lírica me presto,
mi voz apuesto,
poetaipunto es esto
abro el cuaderno a descubierto pecho,
peco de iluso y no miento,
y atento:
habla menos, más calla y haya o no rima,
mañana follaremos
la rutina.

(01/06/2012)

Solo a veces

A veces me masturbo con mis propios poemas.
A veces me construyo sobre mis viejas penas.
A veces me magullo en nuevas mentales guerras.
A veces maúllo ante una perra.
A veces suenan coces en mi cabeza.

Y el aplauso me enriquece.
Mi alter ego se crece,
pero del sueño soy reo.
Creo en lo que no veo.
Entre la noche y la utopía
a perder los papeles juego
y a encontrarlos en tu regazo
o donde coño esté el abrazo
yo doy mi brazo a romper.

Tuerzo el camino entre las trenzas de la risa.
Mi corazón pierde el equilibrio
buscando cobijo en el estilístico onanismo.
Me dibujo a mi mismo.
 
A veces con mis versos oscurece
y en la casa-fuerte los besos no salen al porche.
En su cama se duerme la musa externa,
quién pudiera morder esas piernas.

A veces me lo hago yo mismo:
El poema,
el aplauso,
el abrazo,
la pena,
el roto brazo…
…y en letras descargo.