mi victoria

Mi victoria,
motivada en tu sorpresa,
conspirada en la cabeza,
visualizando
en el engalanado momento.

Mi victoria,
gestada en la exploración de las fantasías
que sobre el tapete de
“las cosas son así”
me hicieron degustar el caramelo
antes de llegar.
Y llenar bolsas con tus sonrisas
para dárselas a las pobres tripas
que rugen de ocurrencias,
de ganas de follarse tus risas,
de querer robar a los ricos de momentos contigo,
de anhelar cocinarte una alegría,
de hambre de regalarte
se construye mi victoria.

Más tuya que mía
ante los ojos de la ignorancia,
la estulticia no tiene clemencia.
Me armo de paciencia
y me desarmo al decirte:
recoge nena el fruto de la magia.

Que el paso del tiempo no caduque la emoción,
pues seguirá presente el triunfo en mi mente
aunque quizás me deshaga de la prueba material,
de este quemar por dentro,
porque el recuerdo cuerdo
no existe como tal,
porque el recuerdo tiene cuerda
para el cuello
de mi victoria.

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Ingrediente (con sol y arte)

No son de este mundo
a veces
las penas que cargan
en la espalda absurdos.

Se corta el segundo
con un…

BANG.

Donde pongo el ojo
implora paciencia un sentimiento cojo,
el corazón se deshilacha.

Lo mío no son las ciencias.

Decepción me quiere
como mozo de almacén
engordando sus bolsillos,
dándome a llorar ladrillos
la rabia dice “ven”.

En la ingesta tristeza de horas extras
la intempestiva cabeza empuja,
el pensamiento rueda en huida hacia adelante
y entonces se gesta
un ligero atisbo de ilusión,
el blasfemar de la emoción,
un premio en el horizonte,
un quererte a tontas y a trote
y a buenas
con la avaricia
de la caricia
que no llegaré a darte.

Que en ese recuerdo no quiero condenarme,
que vuelves a ser ingrediente
otra vez buscando consuelo en el arte,
que a veces sueño
con
sol
arte.