He de escribir un poema decente a salto limpio

El rojo fondo de un insecto,
sus motas negras,
altar donde se alzan
de color mostaza unas medias.

Yo caigo al suelo,
yo callo.

Esparcidas fueron por la tierra
las palabras al romperme.
No hay baldosas sino letras
en las cuales,
emulando a Indiana Jones
he de construir el poema.

Tú al fondo, en una punta,
yo al comienzo, en una putada,
con los nervios de puta,
las lágrimas corren la tinta,
el siento y escribo en punta,
crear es mi lanza,
ando haciendo eses.
Si me das la espalda me empequeñeces,
me agrando si soy Poetaipunto,
me como el mundo,
me ahogo en un centilitro,
de meter la pata no me libro.

Pero he de agarrarme a un rato ardiendo,
bebo versos a conciencia,
me gusta del sueño la ciencia,
me hierve el pecho, la cabeza,
me falta el aire,
me estrangula el pensamiento con desaire.

He de escribir un poema decente a salto limpio,
me ensucio con las frases que te digo y no pienso,
si fallo caeré al olvido
¿Quién he sido?

Si acierto disfrutaremos al llegar,
y en el camino.

Aunque con y sin poema,
te pienso y espero
en el puente de madera,
al lado del árbol grande.

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En mis ojos hacen toc-toc

Trabajando en la fábrica de la ilusión
fue reservado un sueño de dos,
la sorgiña y yo,
y no hay más.
No es por montar una riña
pero en otro momento los demás.

Que yo quería hablar contigo.
Y donde digo digo decir digo.
En el abrazo sin ojos que acechan
sentir el tacto de tu abrigo.
Pasear acariciándome el oído
escuchando la delicia de tu sonido.
Percibiendo tu aroma no hay atisbo de frio.
Y recibir tu obsequio con todos los sentidos.

¡Que sabes que soy un buen chico
y no un pervertido!

¡Que no quería reprimir la emoción!
Cagüendios.

Y cuando estábamos solos los dos
no olvidaré que se me quedó
una enorme cara de atontado
cuando vinieron a sentarse a nuestro lado,
robándome la magia a puñados.

Esto no puede estar pasando, monada.
Siento un golpe en el estómago
que hijadeputada.

La complicidad se queda en paños menores.
Que no me interesan sus conversaciones.
Que la situación tiene cojones.
Que la sangre me hierve a borbotones.
Que la paciencia se arranca los botones.
Que en mis ojos hacen toc-toc un par de lagrimones.
Que tengo ganas de gritar ¡CABRONES!

Que yo quería un mano a mano
con mi superamiga.
Que me comen la tostada
y no me dejan ni las migas.

Anda que sí, deja que te diga:

Que tu presencia y mi mente me hacen volar.
Que quiero llevarte a otro lugar.
Que te pongo alfombra roja para escapar.
Que tengo tanto por contar
y necesito arte, abrazarte, hablar.
Regalarte instantes a recordar
y que le den al qué dirán.

El sueño era el molde de tu figura

Acunaba en la tarde noche de hoy
el sueño mil veces maquinado.
La pena se come sola
con las lágrimas que acechan
a la vuelta del sentir.

Y no me llamas.

Que las ganas de llorar
no me nublen el poema.

Flores amargas en la boca,
de no escupirlas marchitas.

Y de nuevo escribiendo como un subnormal
en la absurdez de la solitaria espera,
con el frío apuñalando sentidos.

Rara vez suelo vomitarle al papel
en un lugar público,
a la vista de extraños.
Pero hoy se junta el sueño roto
el daño
y los tragos que he bebido
¿Qué otra cosa puedo hacer?

Yo te soñaba a solas conmigo
y he sido represión
al no poder mostrarme
en la complicidad
en el parque de atracciones del

y
yo.

Me angustian las ocasiones perdidas,
creo sentirte llamarme,
me giro
y es mentira.

Solo estoy yo
escupiéndole a un cuaderno
la puta pena que desborda mi pensar.

No soy sin un sueño
mil veces imaginado
y llegado el momento
no realizado.

Quisiera darle al pause en el instante de abrazarte.
Que por mis venas corra alegre el arte.
Pero el frio agarrota mis dedos.
Es un mando a distancia
escurriéndose en mis manos.

A solas con la fantasía,
la tontería,
y la nata estupidez.

La frustración se asemeja a los segundos
que patean la cara
contra el suelo de la realidad.

Ya pasó.
Ya no fue.

Ya no puedo despertar
y pensar
está por llegar.

El pobre diablo en el quiero y no nado
y me ahogo.
Susceptible y un cojón.

Me arañan mis poemas
porque queman los sueños no cumplidos.

Ya pasó.
Ya no fue.

Iluso inventor de fantasías,
cabeza loca una vez más,
buscando salvación en la poesía.

Sientes una puta mierda,
puta puta puta mierda.
Escribes como un cosaco,
te dan por saco.

Y en la absurda espera
el frío que mira de frente
se ríe de ti.

En la noche de un autobús,
con tres, cuatro o cinco personas,
la oscuridad es un manto
camuflando lágrimas.

Ya pasó.
Ya no fue.

El sueño era el molde de tu figura.
Lícito capricho de hoy,

y
yo.

Y te creo ansiedad,
y no demuestro que te quiero
si enfadado me muestro.

Yo no sé si es enfado,
es bloqueo,
es lamento,
cuando el rey mago se pasa la carta
por el forro de las pelotas
el niño nunca será contentado.
Desamparo.
Ni siquiera puede levantar el dedo.

Y el sueño se amoldaba a tu figura.

Como al pasar del papel a las teclas
estas se mojan,
la almohada lo hizo en pena.
Queda el despertar
con la rabia en la punta del sentido.

Ya pasó.
Ya no ha sido.