Que me escuches tu nombre

Que me escuches tu nombre en primera instancia,
rompiendo el hielo.
Que me escuches tu nombre en la risa que distiende.
Que me escuches tu nombre en la mirada furtiva.
Que me escuches tu nombre cuando callo.
Que me escuches tu nombre en la tímida caricia inicial.
Que me escuches tu nombre si mis manos conversan y tu cuerpo es el oído.
Que me escuches tu nombre cuando más que poeta soy pervertido
y quisiera verterme en ti,
diciendo tu nombre.

Que me escuches tu nombre al hacer de tu cintura el hogar de mi anhelo.
Que me escuches tu nombre enredado en tu pelo.
Que me escuches tu nombre en los ojos que te quieren follar.
Que me escuches tu nombre cuando el susurro te alza el vestido.
Que me escuches tu nombre en caliente.
Que me escuches tu nombre en frio.
Que me escuches tu nombre con mi rabo entre los dientes y cara de cordero degollado.
Que me escuches tu nombre empalmado.
Que me escuches tu nombre ahí abajo.
Que me escuches tu nombre en mi lengua empapada.
Que me escuches tu nombre, monada, al palpar la humedad de tus bragas.
Que me escuches tu nombre gozando desde la tela.
Que me escuches tu nombre salivando en la espera.
Que me escuches tu nombre comiendo tus peras.
Que me escuches tu nombre quisiera de veras,
devorándote el coño a dentelladas.
Que me escuches tu nombre sin cuentos de hadas.
Que me escuches tu nombre con magia a patadas.
Que me escuches tu nombre con hambre.
Que me escuches tu nombre mordiendo tus muslos.
Que me escuches tu nombre vicioso y a gusto.
Que me escuches tu nombre estrujando tu culo.
Que me escuches tu nombre besando tus pies.
Que me escuches tu nombre yo quiero, ya ves.
Que escuchéis vuestro nombre hablándoos de vos.
Que me escuches tu nombre apurado o a viva voz.
Que me escuches tu nombre haciéndote la manicura.
Que me escuches tu nombre mientras la tengo dura.
Que me escuches tu nombre alabando tus pestañas.
Que me escuches tu nombre dándonos caña.
Que me escuches tu nombre al olerte.
Que me escuches tu nombre al lamerte.
Que me escuches tu nombre al hacerte arte.
Que me escuches tu nombre al penetrarte.
Que me escuches tu nombre justo en el instante de correrme.

Que me gusta tu nombre.

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la tarde es el poema de mañana

Cuando tus uñas en la mesa
acarician en rojo mi oído,
se desnudan deseos
en el cordón de tu vestido.

Te miro porque es gratis,
me gusta porque te miro,
te pienso porque te creo,
puta musa
me digo
deleitándome en el tobogán de tus pestañas.

Me pongo las botas en la observación,
la ilusión se bautiza en tus ojos
en los míos te grabo,
tu esencia evoca mil juegos,
la voz lanza sonrisas
clavándose en mi cara,
sin noticias de tristeza.

Hoy
la tarde
es el poema de mañana.

Cuando el pellizco no interrumpe el sueño
y te siento cerca
como cantera de poesía
los versos han de esperar
en la hora de dibujar
trayectos entre lunares
queriendo explorar a limpio beso,
invocando el atisbo de arañazo,
y en la hendidura que dejó tu colmillo
en mi índice detector de magia
recolectar la inspiración.