mona eres, nena (perdona)

Porque no siempre puedo ser original,
ni la imaginación llegar
al listón que nos hemos fijado,
perdona.

Porque puedes pedirme más.

Porque te quiero
quiero hacerlo especial,
y a veces fallo.
Porque no deseo ser ordinario
salvo
cuando haya que ser guarro.

Porque estuve monotema
y es una pena,
porque mona eres nena,
pienso, poema,
crema, poema,
beso, poema,
en tu cara los planto.

Con soñarte sueño
soñando con empeño
que te sueño
con tu coño y con tu pelo
un niño que toca el cielo
se despierta y se lamenta
en el camelo
de los sueños sueños son
por no soñarte cagüendios.

Porque ayer me sentí atropellado,
desbordado,
porque no haberlo hecho mejor
me toca.
Porque el placer es jugar contigo
a pares y nones,
policías y ladrones,
a inventarnos canciones,
pringarnos de colores,
vestirte de olores,
soñarte sabores.

Porque tuviste razón
y ponemos alto el listón,
quiero hacerlo mejor,
perfeccionar tu diversión,
calzarte inagotables sonrisas
y que se haga más leve hoy
rescatar tu mente de la rutina prisión
y trabajarte,
que para eso estoy.

nace el poema

El recuerdo es lapidado
cada vez que se recuerda.
Si me lanzas una piedra
nace el poema.

Si me enseñas media pierna.

Del golpe nace el poema,
debajo de las penas
nace el poema.

Y mientras no me arranquen los ojos
ni me corten las manos
ni fumiguen la ilusión.

En la ausencia del juego,
en la promesa de la diversión.

Mientras no roben lo creativo
de esta cosa rara
de la frustración,
ni me impidan ser un niño
ni me partan las dos piernas
con las que camino
entre los renglones que vivo
sin saber ahora donde piso
sabiendo siempre que escribo.

Mientras, antes, después, durante
el arte.
Debajo de las penas
y por arriba
nace el poema.
Cuando vuela mi cabeza
y en vez de echarle el lazo
aladas fantasías me llevan
tras ella.
Y de la inmarcable alegría que a veces se acaricia,
como en el sueño
nace la poesía.

Debajo de las penas
y encima de las nubes.

congelado instante

En esa imagen del ayer
está congelado
un instante de felicidad.
De alegría enajenado
apenas me reconozco.

“Ese soy yo”,
me digo,
“iluso, iluso, iluso”
me auto fustigo.

Ahora no solo escribo,
también recito,
y tengo un alter ego
que no se sonroja.

Pero tú no lo sabes,
pero a ti no te importa.

Avestruz entre tus piernas

Esquivando la etiqueta de “simple”,
quisiera decirte
que entre el follaje se mueven los animales
y no pensé en querer ser avestruz,
ya ves tú,
nunca te acuestas sin saber algo nuevo
y yo que me dejaría los huevos
por acostarme contigo
y no saber nadar,
para así ahogarme en ti,
y que me entre en la boca,
es querer saber cómo sabes.

No, no pensé en ser avestruz
pero por verte hacer uf
o buf
yo me transformo
y sonríes tú.

Que no te voy a picar
a no ser que lo desees
que yo me voy a esmerar
seré tu mejor bicho.

Un avestruz entre tus piernas
y en mis tripas una estampida
de perturbadas hormigas
que en la excitación caminan
y yo solo tengo en mente tu influjo
tu flujo
el hambre
y tomarte medidas
se que hay dos dedos de pelo
¿pero cuantas lamidas?
quisiera dejarme la lengua ahí,
si,
y cuando esté perdido
herido
jodido
saber que estoy en casa
con la boca en tus labios,
la mente en tu sonrisa,
comiéndote el coño
como un animal,
como un buen chico animal.