Imposible se escribe con I de ilusión

Imposible se escribe con I de ilusión.
A veces supe a que olía el imposible.
Mi olfato percibiría ese aroma
en la niebla,
en el humo,
en el despiste,
en la muchedumbre,
en la duda,
en el leve conato de un atisbo de poema,
en el temeroso minuto
campo minado de segundos.

Ya no llevo la cuenta de las veces
que rodeé a un imposible,
perdiéndome en adulaciones,
encontrándome bajo el yugo de la realidad,
esposado a un cuaderno,
solo pudiendo escribir.

Alguna vez me acosté
con un sueño hecho carne,
para despertar junto a un imposible,
hundiendo mi pierna en el pozo,
rescatando versos del charco,
filtrando gasolina del llanto.
Cayendo mi mente en la firme condena
de la repetición
de ese
puto
día.

Creo que soy tan listo
que a veces puedo ser muy tonto,
quisiera besarte pero
imposible se escribe con I de ilusión.

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mota blanca, rojo fondo

En el sueño me embarco,
tus piernas forman un arco,
quizás mejor un marco
y el pensar hace el retrato.
Ahora escupe en mi mano
y hagamos un pacto.
Deja,
deja que sea una mota blanca
sobre rojo fondo.

Y no,
y no me embarro,
yo no soy un puto cerdo,
escribiendo me invento mi barco,
a la par que chapoteo en los charcos.

Quisiera ser una mota blanca
sobre rojo fondo.

Y preguntarle a las demás por ti,
sentirme en ti,
observarte de abajo arriba,
de abajo
a tus pies.
Y ser llevado
donde tú quieras,
sobre rojo fondo,
una mota blanca.