cómemelasbragas

No es comer por comer,
hambre ha de haber,
hombre,
rebañando el plato de tal forma
que casi no hace falta ni fregar.

Es regar el jardín de motivos
para hacer picnic,
en la cesta desbordan las sonrisas
plagadas de dientes,
para masticar más y mejor.

Es lo dicho,
la dicha
y lo dicho sin decir,
es la lengua siempre presta,
atenta,
venga va, va…
babas de estiloso copyright,
salivar o comer,
cenar,
desayunar
o cosas que terminen en ar,
como el verbo a conjugar,
siempre a jugar,
con jugo,
a veces,
con el siempre creciente cariño que te profeso,
pues eso,
con el que te pienso y luego actúo,
con los ojos tan abiertos como un búho,
verte,
me pondría,
me pondría por ejemplo ocurrente.

Es cosa de la mente,
¿la idealización?
que te quiero mucho, copón.
Es elemental el alimentar alma,
cuerpo,
manos para crear,
volar,
violar a la puta rutina,
es elemental,
alimental,
el alimento de la mente,
la imaginación no empacha jamás.

El ansia se encuentra sentada a mi lado,
cuando la campana anuncia la llegada de la cena,
esta vez
la absurdez que entrelazan ciertas inseguridades,
mías,
no me impedirán comer a tu lado,
comer de costado,
comerte agachado,
enfundado en los ropajes del “es broma”,
claro.
El mantel para escribir sin reparo
cubiertos o al descubierto,
servilleta o no,
con cuchillo y tenedor,
siempre presente el buen olor,
o directamente con las manos,
para chuparse los dedos,
veo,
quiero,
leo…
lee, lee…
que si hay que comerse tus bragas,
será un placer,
será un encanto,
en canto,
verso,
prosa
o yo qué sé que cosa,
golosa.

Entre la espada y la pared

Sostienes firme la espada,
la miro,
me miras,
la miras,
te miro.

Y entre ella y la pared,
la pluma.

Me apuntan tus preguntas,
tiritan mis palabras,
tiemblan,
se sonrojan,
se rozan ,
en la pared,
se pintan ,
en la pared,
caen al papel.

Para ti.

Entre la espada y la pared
tú cuestionas,
yo respondo,
mi espalda en la pared,
tus manos en el juego,
en la dulce obligación.

Dicen que la pluma es más fuerte que la espada,
pero cuando yo la enarbolo
y tú la desenfundas
mis versos están al servicio de tu acero.

Deseo

Las notas como envoltorio
de la cajita de la magia,
regalar y ser regalado
cuando sonaba el deseo
y el roce
hizo acto de presencia,
presente esencia
fluyendo en goce perfumado,
entonces
báilame el agua, princesa.

Al mover esos muslos morados
danzan mis ojos en la hipnosis
ejercida por los bajos de tus faldas
desplazándose
de izquierda a derecha
izquierda derecha
izquierda derecha.

Mis ojos bailan, danzan,
risueños, joviales,
pertenecen al poema, si,
son excursionistas sirviendo de avanzadilla
a las manos de pianista
que prefiero invertir en ti
y recrearlas en la delicia
en la caricia.

Ay…
El sueño se acomoda
en el lado mas cercano a la ventana,
y quisiera degustar el desfile de tus medias,
de diversos tonos
a tono, divertirse,
contemplando la amplia gama,
de colores,
olores,
temblores
mordiscos,
aunque no rimen.

Decirte princesa
de forma sutil, elegante, discreta,
o a viva voz
que quisiera acostarme
explayarme
encamarme
recrearme
algo
con vos.