La sonrisa que rompe la mordaza

La venda antes que la herida observa,
el dedo corazón
de la sonrisa que rompe la mordaza,
pensando
que entre oreja y oreja
tensa la escucha.
Y así las palabras suenan.

99 bocatines,
demasiado numero para quien piensa
en los puntiagudos renglones,
erectos,
que al torcer en la inercia
le atisban a lo cerca,
presentándole
las letras en bandeja,
el roce hace el poema,
la voz no es monopolio de la coz,
todo es probar y ponerse a mil
cuando sobran bocas,
faltan bocados,
y se presta el desbocado,
¿por donde empezar?.
Cuando se nubla la vista,
se visten las nubes,
se perfuman las escenas,
se devoran las imágenes,
con lo que va a pasar.

Se anuncia que está lista la lista,
la cena,
y el plato,
rebosa la magia,
rebañemos,
que la sonrisa rompió la mordaza,
poniendo la lengua
al servicio de la causa.

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El recuerdo bajo sombrero de bruja

El olor se conserva en un trozo de esponja
que absorbe lo vivido.
El recuerdo bajo sombrero de bruja
se pasea en tarantinos andares.
Más despacio
quiero ser consciente.
El cronometro parado
en abrazos
uno,
dos,
tres,
cuatro,
cinco,
seis,
siete,
ocho,

pausa,

y Eduardo toca el piano,
el tiempo es sonrisa,
la katana en tu bolso,
y el dolor de papos
al bajar la noche la persiana.

Sabes que jugamos en casa
y que tú puedes mear,
eructar,
vomitar
repetir la palabra “surrealista”
o cagarte en dios,
pienso
es bonito ser tu amigo.

Y al vislumbrar asomado al domingo
el acecho de la puta rutina
enarbolando un lunes,
me viene el recuerdo bajo sombrero de bruja,
y entonces
recrearme es un recreo.

Aparta lo que no aporta

Aparta lo que no aporta.
Respira en verso,
despacio,
recita el animal,
la pausa es el paseo de la mirada,
ahora rápido,
despacio,
allí fuera las cosas de palacio,
las palabras estrechan la mano jugando en casa,
rápido,
despacio,
rápido,
despacio,
la necesidad enamorada del divertimento,
el placentero camino no deja lugar a la pérdida,
rehúye el miedo,
desbocada nutrición,
la ausencia de temor alimenta,
es mentar a la dicha,
¡dichosa inspiración!
Sentir y sentir sobre seguro,
exponiendo,
a lo lírico poniéndose,
a mil,
entre líneas.

Las palabras se las lleva el verso

Cuando la flor de un discurso
no me plante tu sonrisa en bandeja
y en el frontón de tus oídos
reboten
mis ansias de agradarte.

Cuando la noche luzca piel de gallina
y mi cama sea la de un faquir.

Cuando no pueda insertar en tu mente un apañado símil
y no me mires
y yo te mire
y te diga sin decir.

Cuando en la palma de mi mano
no pueda mostrarte la metáfora
exacta
que te acerque
que te acerque.

Cuando el Deseo se pierda en el sucio callejón del destino
y el desatino empareje a la inercia y al reproche
y a la ira
¿Cuando?
Ayer
ahora
mañana
quiero alimentar poemas.
Y cuando tenga tanto tanto tanto agolpado
en el pecho
en los ojos
y tanto miedo de verlo amarillear,
daré de comer a los papeles,
que las palabras
las palabras
se las lleva el verso.