Las musas a mí

Las musas a mí
que soy presa fácil,
soy preso.

Las musas a mí,
los versos a mí,
la inspiración a mí.

En el solar de la calma,
haciéndole sombra al papel,
en la quietud de mi ánimo
asisto al sorteo de las hostias
entre poetas hambrientos de escribir.

Te doy mi mano y en ella
mi corazón,
con ganas de merienda,
arráncame hasta el brazo,
muerde la piel que cubre mi poética,
lame este minuto
que yo lo haré estrofa.

Mírame pasar página a la noche
y revisar el día,
hincando los pensamientos
en la cama redonda del arte,
la magia, lo suave y tú.

Que se abran las ventanas
del sentimiento cerrado,
que corran frescas letras,
que hoy quiero gritar:
¡las musas a mí!

Te espero

Te espero en el puente de madera,
acariciando el verde cual piano,
sentado a los pies del árbol grande,
y mi sonrisa haciéndole sombra.

Te espera mi mano,
y en ella las fresas,
las ganas de jugar desbocadas.

Te espero sin queso,
la melodía mirándome de frente,
el buen oído,
blandiendo una ristra de juegos.

Elige,
descarta,
veta,
filtra,
pero ven.

Te esperan mis mejores palabras
en la punta de la hierba,
y el brillo en mis ojos de aquella vez,
cuando salí del tugurio,
con una estrella en mi bolsillo.

Te espero,
hilvanando el plan con armonía,
sueño enmarcado en la magia,
señalizando el camino,
para que vengas hasta aquí,
aquí,
lanzando las migas de un poema
impregnadas en dulce,
untadas en lo que a ti te gusta,
tan solo un poquito,
tan solo alguna sílaba,
que yo te espero…
pero nunca vengas saciada.