pensaré

Pensaré
en tus negras uñas
de tus blancos dedos
de tus manos de niña,
sosteniendo un kas limón.

Pensaré
en tus besos con sabor
a cafe con leche,
a cocacola,
a aceituna,
a dulce,
a yogurth natural.

Pensaré,
para que en mi cabeza
sea fiesta
esta
semana laboral.

Para qué escribirte un poema

Para qué escribirte un poema
si tus fotos ya lo son.
Para qué venir aquí
con los versos
prestos
a crearte un nido de palabras.
Para qué.

Quizás quieran estas líneas
enmarcar tu imagen
en la reluciente ensoñación.

Quizás quiera darte
un nuevo soporte
a tu arte
y tatuarte
un laberinto
quizás
donde el perderse sea
una sana costumbre
que sana
en alma,
en ti
y en mi bolsillo
el mapa que muestra los caminos
a la cordura
a las cordilleras
de la espera.

Resolverlo todo en un instante,
se me va,
me acaricia la inspiración.
Se me va un poquito la olla.

Quizás…
pero a veces pienso
para
para
para
para qué escribirte un poema
si puedo hacerte diez.
Para qué escribirte un poema
si tus retratos ya lo son
pero es que no llevo cámara
y retengo los momentos
revelando letras

Para qué, venga,
ponte ahí y posa
ponte ahí y sonríe
que yo quiero hacerte
click.

el doble sentido

X, X, buscando la X… la que marca el cofre del tesoro, el doble sentido. No sienten por él sus dobles. Pero la X, X, buscando la X… oliendo, viendo, palpando, saboreando y oyendo el doble… el doble sentido, el pan para hoy y mañana, sacándole punta al pensamiento, tirando la mentira, usando el pensar, desgastándolo… el doble, el doble…igual a diez sentidos diez, afilando palabras en los recovecos de la inercia, en el subrayado de la excursión, en cursiva… tonterías las justas, porque es justo y necesario, si, siempre, si, tener las palabras bien afiladas, relucientes, como esporádicas sonrisas… y ajustada la mente abierta.

(para el que patea México)

No pude sostenerte la mirada

No pude sostenerte la mirada
y solté la cuerda de mis ojos,
desviándolos a otro rostro
menos tentador.

No pude sostenerte la mirada.
¿por qué?
Rebusco en el archivo
de mis justificaciones
y la razón se me traspapeló.

No pude sostenerte la mirada.
Quizás pensaba
que tus ojos encontrarían en mi
todos los cajones abiertos
de mis secretos,
la autopista hacia mis anhelos
y una balconada
al paisaje de mis emociones.

No pude sostenerte la mirada,
porque si puedo mirarte
y decírtelo todo,
sin decirte nada
entonces
morirían de inanición
mis poemas.

Siempre nos quedará podría

Podría pasearme
por caminos adosados de caricias
y sonreírle al azar
y a ti
premeditada e inevitablemente.

Podrían humear mis pupilas
grabando a fuego tu trasero
desgastando tu nombre
de tanto soñarlo sin saber,
de tanta consciencia pensada.

Podría ser el tiempo
siempre viernes tarde
y el recuerdo
una merienda infantil.

Podrían los brujos aromas
canalizar las duras tesituras
y que fluya el amor.

Podrían ser señalizadas
las rutas hacia la comprensión

Podría la lluvia
refrescar plomizas poses
y podríamos beber
un granizado de sonrisas
que subrayen este día.

Podría colocar mi mano
en la cintura del silencio
Y podría acudir a la fuente
de los brillantes diálogos
avariciosamente bellos
buscando calar hondo.

Siempre nos quedará podría.

Voy a esperarte, destino

Voy a esperarte, destino
con cuchillo y tenedor,
los mejores pensamientos me vestirán,
al escucharte llegar
te abrazaré de oídas,
con la servilleta puesta
te voy a esperar,
destino
sentado ante el reloj de las ocurrencias,
tic tac
tic tac
te quedarás sin palabras,
con la sonrisa en la mesa.

Voy a esperarte, destino
en la hora exacta
con la tripa rugiendo de inspiración,
inexacta.
Voy a poner de mantel,
el mapa de la lucidez.
Y voy al pie de la letra,
asomado a los versos,
esperando a que aparezcas
torciendo en el invierno,
alumbrándome,
floreciendo en mil retazos
quiero terminar tu puzle.

Voy a esperarte, destino
voy a esperar a hincarte el diente,
afilado de tanto pensarte,
voy a esperar graduado
con las gafas de ver desnudo,
licenciado en lengua,
voy a esperarte arropado,
en poemas de dentro afuera.

Voy a esperarte
fregando mis defectos
voy a esperarte
ordenando mis lamentos
voy a esperarte
y no dejaré de andar
y es que son abanicos de caminos
mi destino
calles cortadas que pegaré con mimo,
esquinas que renacen de las esquinas
y pienso abrillantar
para llegar donde ti
escribiéndote.