Domingo 28 Febrero, 19:30 h., Tardes de Poesia

Os invito a asistir este domingo a las tardes de poesía en el Altxerri. Intentaremos pasar una buena tarde, y estoy seguro de que lo conseguiremos.
Habrá un estreno mundial (jeje) de un poema aún sin titulo… que habla acerca de esperar al destino, de una forma activa.
Muxus!

http://baraltxerri.blogspot.com/

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Malabarismos

Aquí estoy ,
siguiendo el rastro que dejaste,
pequeña Amelie
el día que regaste
el trayecto de cerezas,
esparciéndolas en la semana,
sembrándolas en la rutina
y es que no cabían en tus dedos
las semanas
las cerezas
la rutina.

Siguiendo ese reguero
de cerezas
te escribo
porque eso es lo que quiero.
Y si me guiña el ojo la desorientación
yo esquivo sus camelos
y creo mi brújula al escribir.

En esas estoy, caminando,
haciendo piruetas sobre el alambre
sobre baldosas
en minutos y recuerdos.
No estoy perdido, no
ya voy conociéndome el terreno.
La cuerda…
Vamos a jugar
en un extremo la ternura,
y en el otro …
ay, ay, ay.

También podemos saltar
al compás de los pliegues
de tu camiseta
en la que me gustan las rimas
las letras.
Siempre me pusieron
las letras.

Y pienso en ser equilibrista,
malabarista,
malabarista de palabras.
Y presentarme ante ti,
y decirte:
Te traje un puñado de versos.
Mírame,
Mírame lanzarlos al aire,
en el aire
y no caer.
Equilibrista
malabarista
mala vista si miro abajo
y me entra el vértigo.

Pero siempre podré coser
con palabras y papel
tejiendo el primer abrazo
y un mundo a partir de ahí.
Y coser, y coser
la red que te envuelva
y amortigüe mi caída.

Y entonces,
si, entonces,
haremos juegos malabares
en los días
en las noches
en tu cuerpo
y en los bares.

La tristeza nos sienta mejor, dicen

A los poetas
la melancolía y la tristeza
nos sienta mejor
dicen
y creo que quizás sea cierto
pero deja que te demuestre
que te muestre con de
de dedos
con estos
que en otras ocasiones también puedo,
también puedo
cuando debo y cuando no.

Vengo aquí a pedirte
que perdones mis excesos
y alabes mis virtudes.
Redacta tus pecados, anda,
que yo los puliré.
Tan solo dame material
un mínimo gesto
un sueño en porciones
y escribiré.
Si me dejas jugar con tus alas,
serpentearé entre las nubes
si me prestas una excusa
la columpiaré
entre
tus
trenzas
me afincaré en tu cuello.
Si me muestras, de refilón
todo un horizonte
créeme que yo
haré que sea
el interlineado de mi texto.

Saca a pasear unas palabras
hagámoslas relucir
que sean una caricia estilística.

Se que estoy pedigüeño
pero si sacias mis peticiones
te suscribo a mis poemas
y un día tendrás los versos
en tu boca
y un día tendrás la estrofa
en tus ojos
y los días
y los ojos
y la estrofa
y la boca
y los versos
serán un delicioso revuelto.

Tú dame el do de pecho
o el dón
o tan solo el pecho
a mi me daban dos

Tú toca el violín con la mirada
pestañea
vuelve a pestañear
dame música…
y yo daré la nota.

Protección Frikal

(Para esos días de agobio laboral, para proteger mi “esmalte mental”, yo uso, protección frikal)

Cuando un agente externo… de tanto verlo se convierte en interno… se vicia el aire… y uno siente que se ahoga, observando el fatal caminar, del maquiavélico ente llamado Explotación. Camina y camina y maquina… y sus botas pisan pero no acarician el suelo. Se muestran ante tus ojos en forma de mala educación, de olor a sudor, mutando en retahílas de absurdas preguntas… “borreroak baditu milaka aurpegi” dijo aquél. ¿Qué pretende este eje-subcontrata del mal? ¿Acaso obligarnos a internarnos en Mondragón?. ¿Acaso nos ves cara, de querer menear el bolso, nuestro bolso2.0 en aquella esquina?

Es así la historia, transcurre mientras se desarrolla la “placa frikeriana”, a la par que arrolla con todo atisbo de sentido común que encuentre por delante. En estas circunstancias… no nos queda otra que echarnos a los brazos de “la protección frikal” en busca del perpetuo brillo del “esmalte mental”. Unas dosis de sentido del humor… el término justo y en la punta de la lengua… siempre, latente o no, un subversivo groaoooor.

El abrazo

Al fin vienes,
entera.
A pesar de tanto mirarte,
no te desgasté,
no puedo hacerlo,
no quiero hacerlo.

Si te despojo de todo
de ti
hasta ya no ser tu
¿qué te parece?
Mal, muy mal…

No…
No van por ahí mis tiros,
las miradas las tiro
porque quieren airearse,
acicalarse
con el perfume del arte
y no helarte
y no helarte.

No,
no quiero que te vistas en frío,
yo siempre te escribiré en caliente.

Si ellos tiran la piedra
y esconden la mano,
yo
ni tiro el bombón,
ni escondo el papel.

No,
no quiero que te vistas en frío
pero tampoco quiero derretirte.

Te quiero en los puntos exactos
que hilvanan el dibujo de tu cuerpo.
Te quiero en los términos justos
y ya voy terminando…

Al fin vienes,
entera.
Me das dos besos,
una mano,
cuatro, cinco o seis razones
para inspirarme.
Y tu pelo
y tu cintura
y el título de este poema,
el abrazo.

Carne en la situación

(ayyyyy, ¡que bien lo pasé ayer!)

Carne en la situación

Si ponemos toda la carne en la situación
y el abrazo en el asador
para que de calorcito.
Si nos esforzamos en esquivar
a la puta mañana.
Si nos esmeramos en perder el tren
de la rutina
y en saltar los tornos
de la máquina infernal
del pasar por el aro
del gris que uniformiza.

Si hacemos eso
y dejamos la puerta abierta
para que pasen
y se sientan como en casa
y sientan y se asiente
la caricia en lo onírico…

Entonces será tu voz,
en la calle de los poemas relucientes,
desde el balcón de las delicias,
la que me diga…
“sube aquí, sube aquí”,
mientras lanzas
como el susurro
que sensualmente
se mueve en el aire
un puñado de sonrisas entrelazadas
para que las adormiladas ocurrencias
despierten
del letargo de la estupidez.

Y suban donde ti,
y sepan sobre ti.

Mientras,
tu suave concatenación de sílabas
se integra,
a la perfección,
en el contexto.
Mientras
tu esencia
tu ser
se presta,
a sobrevolar mis textos.