Los lunares de la parte derecha de tu armónico rostro

Se que estaba borracho,
si,
quizás a ello haya que achacarle
estos versos.

Pero si,
contaría los lunares,
uno, dos, tres, cuatro,
de la parte derecha
uno, dos, tres, cuatro, cinco,
de tu armónico rostro
uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis,
una y otra vez,
una y otra vez,
se contar hasta cien
y más.

Se que estaba borracho,
si,
pero disfrutaría al dibujar los trazos,
deleitándome,
recreándome
y embobándome
en ese que se encuentra
entre tus hipnotizadores ojos.

¿O acaso es, tan solo, un grano?
Una puta delicia,
diría yo,
que quisiera desgastar
y desgastar
con la mirada
y rascar
y… ¡siga buscando!
jugando
y volver a dibujarla
amasando una caricia
en el lienzo
divirtiéndome
sintiendo.

Y atraerte
tirando de tu evocador cinturón
o envolviéndote
en este poema
para que me digas
la entrada y salida
del laberinto de los lunares
de la parte derecha
de tu armónico rostro.

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Chico, ya deberías saberlo

Sortearán unas miradas
Noches de tarifa plana de sonrisas.
Te dedicarán unos gestos
Para que duermas a gusto
Con ellas
O sin ellas
Y te mates a… pensar.

Quizás jueguen a pasarse el hielo
De sus carnosos labios
A los tuyos
O a tu estruendoso
E hirviente corazón.

Tal vez compartas algunas copas,
Alguna bebida de colorines
O ese Facebook tan en boga,
Cuando tan en bolas
Tirita La Incomunicación.

Quizás te arrope algún perfume que alimente
O palabras que revienten a La Inercia
O algo más
Algo más
Que llevarse a la boca.

Pero chico…
Ya deberías saber
Que las tías buenas
No escriben poesía,
No.

la feliz mañana

Esta mañana,
los pajaritos cantan,
sus notas me presentan el buenos días.
Esta mañana,
las nubes se levantan,
des
pe
re
za
das

Esta mañana,
las legañas brillan por su ausencia
y el sol abraza.
Esta mañana.

Y yo abro la persiana
esta mañana
mis ojos brillan mas que ayer
y relucen las palabras
prestas a salir a jugar.

Desayuno alimentando cuerpo,
alma,
espíritu,
mente

En la ducha,
el agua recorre mi cuerpo
limpio
estoy limpio
y las malas vibraciones camino del desagüe

Me visto en magia,
ato los cordones
-mas bien acaricio-
de las zapatillas,
aquellas que me elevan
de la rutinaria acera,
salgo a la calle
paseando una sonrisa,
esta sonrisa

Y os digo:
Ya tengo amigos
Ya no soy un marginal
¡Ya tengo facebook!

Ven a tocar, Mariana

Ven a tocar, Mariana.
He aquí un poema a tender,
atended,
una guitarra para dar calorcito.

Ven a tocar, Mariana.
He aquí una noche,
un lunar para iluminar,
y la luna conversando
allí fuera.

Aquí dentro
colgaré unos versos de las cuerdas,
hazlos sonar,
hazlos soñar.

Ven a tocar, Mariana.
Tuya es la guitarra,
tocas cuando quieres,
ven a jugar,
¿quieres cuando tocas?

Ven a tocar, Mariana.
Viste la poesía,
arrópala
la viste y la escuchaste,
“a donde está, la libertad”
hagámosla desfilar,
con pies descalzos.

Saca los acordes,
acaricia la armonía
y ven a tocar, Mariana,
ven a tocar.