la prisión de tu blablabla

No quiero la prisión de tu blablabla
no quiero los grilletes del oír
y no escuchar
no quiero esposarme a la irreflexión
no quiero
no
encerrarme en algo
algo que no soy yo.
No quiero un ligue rancio.
No quiero tus pechos si en braille no los puedo leer
no quiero la anestesia de tus curvas en la inspiración
no quiero el piloto automático
y tu quieres blablabla
blablabla
pero no dices nada.

No quiero la prisión de tu blablabla,
y siento y lamento
y siento derretirse los barrotes
al volcarme en los versos
observo a este instante
despojarse de sus ropajes
y busco, y busco
la aguja
en un pajar verbal
blablabla
blablabla
para las punzadas de cariño
a coser en mi piel.

No…
no…
no quiero la prisión de tu blablabla
prefiero esperar desnudo
congelar el tiempo al abrazar el calor
inspirarme en el frío
y dejarme guiar
por corazones desentumecidos.

Arriba los versos, esto es un atraco

Quitándole el seguro al Sueño,
ocultándote tras una cara bonita.
No saltaron las alarmas.
Yo no era Benedetti,
pero entraste a mi oficina,
y me apuntaste,
con un flequillo punzante
y me apuntaste
esgrimiendo el brillante filo
del cuchillo por sonrisa.

Arriba los versos,
esto es un atraco,
me dijiste.
Y yo…
“Mira mis manos,
son para tocarte mejor
para crearte.”

Arriba los versos,
esto es un atraco,
Rebuscaste en mis bolsillos,
algo para ti,
algo para ti
algo para ti
algo para ti.

Y yo hipnotizado
y el símbolo del ego en tus ojos,
los sacos abiertos
prestos a recibir kilates de autoestima.

Arriba los versos,
piernas abiertas,
separadas de la tierra labrada,
desvalijaste mi pecho,
fui carne viva,
carne viva,
viviendo cada una de las líneas,
que tú violabas
y estampabas
contra la pared
de las palabras de frenética caducidad,
donde el chocar nunca será musical
tan solo un “¿qué coño me estas contando?”.

Arriba los versos,
esto es un atraco,
lo recuerdo
con todo lujo de tropiezos
lo recuerdo
pero ahora
si quieres ser la discordante nota,
cortante navaja de estrofas,
constante,
la voz propia,
contentarte,
la más bella melodía,
lo mejor del concierto.
pero ahora
vete a robarle cariño
a tu puta madre.

De refilón

Revisando lo que tienes pendiente,
pasando por el aro
viajo a la nueva dimensión.
Acaricio en el baile al gerundio de innovar
me divierto
y siento
el roce del metal.
Llamamos pan a la corteza
y rascamos la miga
cuanta más mejor.
Nuevos prismas a lugares comunes,
al pan pan
y al vino el honor de ser testigo
de este dilatado ejemplo
de la amnistía de la mente.
La rutina se dejó la puerta abierta
y escapé,
siguiendo la estela
de los rayos de sol
filtrándose por los
tremendos
aros
que
cuelgan
de
tus
orejas.

Se balancean,
hago lo propio.

Se balancean
en esos lóbulos tuyos,
a punto de caramelo,
apunta y dispara
y evitemos el camelo
de “tú me camelas, tú me camelas”
¡anhelemos lo personal!

Ay…
Insert coin
Insert coin.
Yo no tengo sobadas monedas para ti.
Se baja la cremallera
un sueño asoma la cabeza.

Insert coin
Insert coin
Y me roza lo justo el metal
sembrando en la creatividad.
De refilón me sientes,
no me digas que algo te duele
al intuirme respirar…

Huyamos de numeritos
fuimos siempre de letras
y amemos a esta paradoja:
Centrarse de refilón
pendientes de la lengua,
la lengua pendiente,
latente
latente
latente.