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Al abrigo de un paseo mental

(Este es el resultado de un ejercicio, consistente en escribir algo acerca de una presa, cuya única evasión es el paseo diario que da con su carcelera, de la celda a la ducha. Como siempre, intenté llevarlo a mi terreno…)

Al abrigo de un paseo mental

Doy cuerda a mis alas. Programo el temporizador de los sueños. Desatasco las cañerías de mi mente. Y tu, y tu.

La llave que abre mi celda, es la misma que airea caducas aventuras y lo invento todo, abrillantando el ayer, dejándome guiar por la libertaria fantasía, de la celda a la ducha, de un absurdo paseo al infinito.

En mi brazo izquierdo tu mano, como el resorte que despeina reprimidas lujurias, que desata mi salvaje ser y lo eleva por encima de los muros, conduciéndome al lugar en el que limpio mi cuerpo y desempolvo los sentidos, mientras me deleito en los pensamientos a los que no podréis pasar revista.

Imagino entonces descalzándome la inercia, abatiendo domesticadas rutinas, desabrochando tu autoridad, mordiendo tu protocolario uniforme, abandonándome lo gris por el desagüe. Sujetando, en fin, la enjaulada sonrisa, con el lazo de dos palabras tuyas, que basten para sacarme, y llenen de cerezas mis circunstancias.

Cuando no es libre la vida, sueño mas que vivo, viviendo y reviviendo cada día en este programado caminar. Porque a la ida, porque a la vuelta, porque durante. Porque tengo muchos porqués para resistir. Porque te he construido a imagen y semejanza de mis deseos, de mi necesidad. Porque no quiero que mueran mis divagaciones, y por ello mis ojos captan y acarician las imágenes que inundan mis presas noches.

No habrá barrotes para mis dilatadas pupilas. No habrá sociedad que reinserte mi corazón, porque es demasiado grande, porque es demasiada cerrada. Porque seguirá habiendo esperanza y un rayo de luz por mi ventana, mientras conserve la capacidad de volar con lo mínimo.

Porque aunque tú no lo sepas, en el onírico abrigo de un instante, encontré lo mejor de mis días: tu mano en mi brazo izquierdo.

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Una respuesta a “Al abrigo de un paseo mental

  1. Manu ⋅

    Vale:):):), la propuesta no era una situación demasiado excepcional o singular; pensar en una metáfora de la vida diaria no era exajerado, tampoco desde mi punto de vista, así que el llevarlo a tu terreno lo ha encajado a la perfección. Pensar en la vida corriente como eso, una carcel en la que apenas se puede uno ilusionar con haber encontrado algo diferente a través siempre de la mano vigilante y controladora de las normas. Mucho mérito haber dado con las puertas de salida, con esa esperanza que yo más bien veo como una certeza (no me gusta la esperanza), las puertas de los porqués o por qué o porque. Otros recurrieron a la magia y los espejos, esta alternativa más racional de los porqués, esas puertas de salida me han encantado. El resto del texto ya está salpicado de magia, tu la muestras no nos la cuentas, la muestras con esos chispazos a los que ya nos tienes acostumbrados, pero no dejan de ser mágicos, el texto traspira emociones y te mantiene en ese mundo especial que siempre creas, esa forma de ensanchar las dimesiones conocidas y mostrarnos ese otro mundo que está aquí también y estás dispuesto a compartir, gracias por hacerlo, perder el miedo y hacerlo ver.
    Un beso muy fuerte, Manu.

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