cuando se gasten las palabras

(cuando se nos sequen los labios, y se bifurquen las lenguas, yo te diré que hacer)

Cuando se gasten las palabras
y la ternura no salga a jugar,
cuando la baba caiga
siempre del mismo lugar,
cuando se nos quemen las tostadas
y solo usen la mantequilla
para que sea mas leve la jodienda
con los miembros del colectivo de la estupidez.
Cuando el puente que construí
con la ilusión de mis versos
sea infestado de cañas de pescar
y la pesca sea una actitud mecánica,
despojada de todo amor…

Entonces,
sacaremos punta al dedito,
a la lengua
y al sentimiento,
por todo lo que fuimos y seremos.
Por todas las veces
en las que la hoja en blanco
nos besa
y nos muerde los labios,
esperando de nosotros lo mejor,
lo auténtico.
Porque ella ni nos juzga,
ni nos culpabiliza,
ni nos hiere.
Simplemente nos abraza
en nuestra desnudez,
al abrigo de un sencillo poema.
Y a sentir…

linternas en mis ojos

Ya dije un día,
que seguiremos siempre,
con versos miopes,
intentando ver la luz,
esa luz.
Por ello
a veces siento
dos linternas en mis ojos,
para explorar,
el bolígrafo
para el constante intento
de la poesía,
para el ensayo de una melodía,
para remover y llevarme a la boquita
el puré de emociones,
y las manos para una caricia creativa
en el próximo Otoño reinventado
de hojas que caen
y otras fluyen desbocadas
des… de mi boca
des… bocados…
a bocados
a bocados las muerdo,
convirtiéndolas en musicales estrofas…
y mastico
y mas tico
y cuanto más rico es el silencio
más cómplice es su mirada.

no me violen la poesía

(Cuando la subnormalidad es la norma, y la estupidez su vara de medir, cuando lo cotidiano es lo ordinario, los transgresores plantan frente con el bolígrafo, con el papel, intentando proteger el himen poético de patéticos violadores, de los que asesinan al silencio que arropa, de los que con su actitud irrespetuosa vician el aire de los santuarios. No me violen la poesía, por favor.)

No me violen la poesía

Me trajo una pena aquí,
me traje una pena aquí,
y en mi traje trabajo
como un sastre trovador.
Asi que… no me jodan,
no murmullen,
no me violen la poesía
por favor.

Colgaba de mi ropa el lamento
como una etiqueta más.
Me hice una cama con versos,
afilados,
cada herida, era verdad.
Así que… no prostituyan su esencia,
no agoten mi paciencia,
no me violen la poesía
por favor.

Cada línea que escribí,
era la tinta del llanto,
cada vez que recité
a mi espalda se hallaban los monstruos
Así que… no se alteren,
no se enerven,
no me violen la poesía
por favor.

Cada vez que abracé al papel
no hubo caretas ni teatros,
cada vez que intenté crear
la emoción desbordaba mis ojos
Así que… no asesinen al silencio
no desaten a los perros,
no me violen la poesía
por favor.

Cada vez que te di la mano
inventé el amor,
me asomé al precipicio.
Cada vez que salí a volar
de los golpes saqué alimento.
Así que… no me escupan en el ojo,
no me amputen la empatía,
no me violen la poesía
por favor.

Cada vez que te pensaba
se agolpaban los poemas.
Cada vez que te odié
era mas grande mi ternura.
Así que ahora… no me jodan,
un silencio,
un respeto,
no me violen la poesía,
¡coño!
por favor

llaverito

Eres como un llaverito,
mis manos juegan a entrelazar tus cabellos
el viento y yo los movemos
creyendo sacar un sonido
sintiendo que hacemos música.

Eres como un llaverito
para llevar pegado al muslo,
haciendo clin clin con el roce,

Eres como un llaverito
para el buzón
que no admite propaganda.

Eres como un llaverito
y en ti quieren agruparse
mis palabras más ocurrentes.

Y es que…
Acoges el misterio a descifrar
y el camino exacto y directo
de lo onírico a lo real
Eres lo que abre las mentes.
Eres lo que tumba las puertas cerradas.
Eres lo que yo quiero
y la enorme capacidad de inventiva.

Pero a veces,
también,
llaverito
como las llaves
eres fría.

Galáctico

(Este es un poema creado a medias -fifty-fifty- entre mi amigo Ibai y yo, fue divertido y esto es lo que nos salió)

Galáctico

En canto descubriste tus encantos
e inspiraste un puñado de poemas,
amarrando en mi puño las penas,
ahogándolas en el fondo de un verso,
y es tu beso la bandera
de una tierra a conquistar,
enquistada allí en la luna
a la una y a las dos,
contamos hasta tres
y saltaré a la comba,
entrelazando tus luceros.

Si dada mi torpeza
tropiezo,
recógeme en la nave espacial de tu mirada
y haré trasbordo entre tus lunares
de oca a oca
y toca por que te toco.

Quien pudiera abrazar el sol,
para robarle un rayo
que arañe mi espalda
cuando hielan tus susurros
cuando dicen no.

Quien pudiera arder en tus ojos
y fundirse en ti
hasta ser tú
y brillar en la noche
cual estrella polar
e hibernar por siempre en tu bolsillo
bien cerca de tu pubis galáctico
mas allá de Orión

Escote en la ceniza

Cuando todo se consume
hay un escote en la ceniza
y actitudes infumables.

Me lié una manta a la cabeza
por la torpeza de mi corazón
y esas miradas tuyas
eran señales de humo
y el humo de tus palabras
impregna mi ropa
con malos olores que intento lavar
con el suavizante del bolígrafo sobre el papel.
Y todo da vueltas allí
en el centrifugado
unos recuerdos
una oscura actividad mental
a limpiar
a limpiar
y si, soy demasiado sincero
cuando siento que he de sincerarme
cuando las palabras van por la autopista
a 200 km por hora
del pecho a la punta de mi lengua
y todo gira
y gira
y gira
y arrieros somos
y en el camino me desnudo
y te digo…
dispara… dispara aquí…
que en “la obsolescencia del lápiz”
encontré mi pólvora
mi escudo
mi amor
y me siento fuertemente vulnerable
vulnerablemente fuerte.

Y todo gira y sigue girando
y sale un poema
a tender al fuego amigo.

Yo no quiero pasarme de Mimosín
ni ser el payaso de Mikolor
yo no soy ningún vip expres
solo abro mis tripas
de par en par
delante de esta hoja
delante de este micro.

Y tú puedes lanzar las colillas
y quemar mi piel
que seré el ave fénix que resurge
de los poemas rotos.

El trago de la media

Sobre faltas y faltas
algo falta
y se intuye en la tragicomedia
el trago de la media.
Por falta de pantys
ni para ti ni para mí
hubo ración en el rancho.
Aunque más pancho que ancho
camino haciendo haches

Siempre fui un peso pluma
y los pesos pesados
pesados
pensados
-prensa dos, poesía cero-
me dieron…
… qué pensar
tímidamente
peso pluma
peso pluma
pienso en pluma
hop hop hop hop
y salto y salto
Vuelo

Sobre faltas y faltas
veo y creo y crezco
observando lo inmoral
mutar en coral estrategia.

Ahora pónganme un aplauso aquí.

Lava más blanco la lejía
y es de la rima fácil
el pan, el pan, el pan.
Muerde, muerde,
enseña el colmillito
así, cariñín,
dura corteza, dura.
El trago de la media…
el trago de la media…

Encontré al gran gurú
merendando en MediaMarkt
entre tocho y tocho
embutido del super
y yo no soy tonto
aunque algunas horas intenten la conversión
salivando por ti

Ay
que corra el aire
y el desaire se calce las bambas,
que se desnude el tiempo
que nos ha tocado vivir.
Y siempre hubo pudor
pero no,
enseña tus partes nobles
y blandas
el amor
“la obsolescencia del lápiz”
la puta, siempre, necesidad.

Y yo encontré al gran gurú
ajustándose la corrección política
y me hurgué en la nariz
con su espina clavada.
Moldeamos y nos manchamos
siempre en colores
que corra el aire
y se agote la tinta a las porras
con polla o corbata

Que yo siempre me abriré la camiseta
ajada o no
pero prescindo de botones
y mira…
la pelusilla de mi pecho
ya, ya…
Ya sabrás tú lo que es cierto.