como la amiga de Nancy Thompson

Click. Se apagaron las luces, las palabras, las caricias. Quedaste solo, mientras las circunstancias te robaban el aire y la pena iba cubriendo toda tu horizontal posición. Los sueños desabotonados, desperdigados por la habitación, ¿qué harás con ellos dentro de dos días? Plaf, una mejilla. Plaf, dos mejillas y un saco de golpes. Los ojos clavados en el techo, y ella allí, al lado. Los pensamientos no se aflojan los guantes. Creías que allí mismo estallarías, que todo tu ser se esparciría por ese cuarto, salpicando las 4 paredes de retazos de ti, como la amiga de Nancy Thompson, quedando de recuerdo una sonrisa y las vísceras, una mirada colgando de un hilo sanguinolento, y un llanto y una ilusión y… TODO, y tu como ausente, desde la barrera de este dolor observando toda la degradación. No hay escape al cerrar los ojos, cuando al dormir una malévola visión te saca la navaja. Aún recuerdas el pinchazo y la primera lágrima. Y el reguero de transparencia…

Podría compilar todos los poemas

(Neruda dijo “puedo escribir los versos más tristes esta noche”, yo no soy él, pero tengo mis humildes aportaciones para las noches y para ciertos días…)

Podría compilar todos los poemas
relacionados contigo,
basados,
inspirados,
ligeramente,
al cien por cien,
una ráfaga,
la puta motivación,
plena
una fragancia
un buf
y al papel.

Podría ordenarlos
llamarlos al orden,
y ellos vendrían
¡ale hop!
Cronológicamente,
temáticamente,
alfabéticamente,
algo de mente
el espacio que nos salva
y yo no se nada
¿podría nadar y oler tu ropa?
Que yo no se nada
y revientan mis tripas.

Con cualquier nimiedad
salivaría colores,
y para tus encías
todo un capitulo
toda una gama
toda una antología
construida a pasos de perra
en flequillos de estrofas,
irregulares,
como mi poesía en general
o particularmente
-del verbo partir-
al igual que estos cortes
perpetrados
sobre mis versos,
los besos riman
y olvidé la teoría.

Podría ir a saltos
y volar parcialmente,
vuelo
toco suelo
vuelo
toco suelo
vuelo
toco y toco y toco
y acariciar con los pies
los tuyos
fríos
y el terreno.

Podría simplemente
decir
ay…

Que te cagases por la pata abajo
y me pareciese bello.

Podría en unos puntos suspensivos
construir un universo.

Pero también podría
buscar en los sacos
etiquetados con tu nombre,
donde guardé todo lo que grabé
cuando echaban humo mis sentidos,
meter la mano
inocente
si
al azar
y…
¿patas de gallo?
Cualquier cosa excusa
para crear
en un tren
entre rejillas
en un trabajo
en un encierro
en un recuerdo
y en otro
en un estado de ebriedad
y la musa toda sobria.

Podría ir a la imprenta,
podría ser la ilusión
recién salida de la ducha
con el pelo mojadito
y la lengua repleta de papilas
que son diminutivos
sangrantes
atestiguando lo ñoño que estoy.
Y que coño.

Podría rebuscar en el cajón
mis ojos brillantes
o desangrarme hasta inundar.
Y salir a la calle
emanando luz
regalándosela a la noche
o enrojecer paredes.

Podría compilar todos los poemas
relacionados contigo,
plantándolos sobre tu mesa
sin dejar un solo milímetro
de madera
de cuerpo
de ser
de instante
sin sembrar.

haz PI

Estaba yo ayer leyendo el blog de burue apurtu arte, y se me ocurrió escribir lo siguiente para complementar uno de sus posts

Haz PI

“Vamos… haz PI… vamos… haz PI y luego otro PI… vamos… dios… ”

Una y otra vez, una y otra vez… siempre latente.

Hasta que en un momento… irreal… absurdo… “¿por qué ahora y no antes?”, una utopía polifónica se torna en realidad:

PI PI

(una milésima de silencio)

PI PI

Mensaje nuevo…

Y todas las ilusiones son una sola, un pensamiento: “que sea él, por favor… que sea él… que sea él…”

Y blasmefas, sólo es tu amiga.

la inteligencia me pone

“Lo que más cachonda me pone es la inteligencia”, y afilas la ocurrencia, desencapullas la timidez floreciendo 10 bordados en la punta de la lengua, con un fino hilo prescindiendo de traje, corbata y caretas. Y un bla lleva a otro bla, y a otro bla, y a otro bla… y el bla de hoy no es hambre de mañana, solo es un tejer con espontáneas punzadas, mientras uno salta por encima de la hoguera donde arden los guiones “¿estudias o trabajas?”. Desencapullas la timidez, pero no es una puta pose, a pesar de que a veces haga de la esquina su hogar, sonrojándose al escotar su mundo interior, la torpeza, la imperfección… es levantar las piedras de aquello que nos venden para encontrar lo bueno, intentando sacar la cabecita donde imperan las abultadas carteras de estupidez, los clientes de la mierda mas grande jamás llorada, el humo que intenta dominar a los mágicos ramalazos, y estos que aspiran a elevarse mas allá del hedor a meo que hay en los callejones, donde habitan hacedores de trampas y leyes y escuálidas comunicaciones.

Aún no siendo un juzgador de jornadas, puedes afirmar que raro es un día hoy, raro pensar en los crianzas de este mediodía y ahora verla aquí desnuda, y a su talla 100 y a los tatuajes que no pudiste explorar. Y al lado la otra, y la otra y el otro… y un puto gato. El poeta diría que esto es raro de cojones, pero esto es prosa. Devoras tortillas y sus pechos que no son snacks. Y te encuentras cansado, pero a gusto. Çe la vie, así son las cosas y aquí no hay Antena3. En el armario del imaginario particular, la txapela, el pasamontañas y… las armas cargadas de algo espeso, porque espesos son los tiempos que os tocaron vivir y poco dinámicos los gobiernos. Siempre habrá algo por escribir a golpe de semen, y sangre que desayunar mojando dolores. Cruzad los dedos y esperad lo mejor. Queda levantarse en sueños, empuñando un momento inesperado y de grato recuerdo, de una palmadita en el culo invitarle a salir al ring, a ver si revienta un par de fantasmas internos y uno duerme mejor. Alza el puño, la palabra y llena los bolsillos de potenciales lametones, cálzate las zapatillas y dale caña al abrillantador de sentidos, la próxima vez estarás mas fresco.

sabes volver a casa

“Sabes volver a casa”,
y allí quedaste,
izquierda
derecha
abajo
abajo
atrás
buscando…
¿una mirada?
viendo su mochila alejarse
y las puertas se abren
y se cierran
y tu te giras
golpeándote de frente
el borroso camino,
algo,
llámalo hijodeputa,
pero algo.
La maleta pesa más que ayer,
la camisa, el sudor
la ampolla en la dulzura,
el momento es absurdo
y la gente confusión
moviéndose ansiosos
buscando,
buscando,
y tú estas allí,
pero no.

No hay estúpidas rimas
que esparcidas
señalicen la vuelta.
No hay falsa seguridad
que con su dedo índice
el retorno indique,
en lugar de hurgar en la nariz,
moldeando un sueño.
La contradicción te ofrece su mano,
que mas da que el maletero
sea un puto desorden,
no piensas rechazarla,
no puedes.
El sentimiento se desencaja,
empotrado en unos minutos
que devoran horas pasadas.

“Sabes volver a casa”,
el jamón sabe a hierba
y el queso duele,
el pan no tiene
ni pies ni cabeza.
Los viejos y jóvenes
hablan y hablan
de antiguos trabajos,
de follarse a fulanita,
de ciudades
de la crisis.
Mas pronto que tarde
desbordarás.
Bajas la persiana
y todo es absurdo.

Archivando palabras

Lo archivas,
y encuadernas,
en tapas blandas,
ordenando pensamientos
alfabéticamente,
el saludo que no puedes,
la represión que doma,
el momento preciso,
precioso,
el tono adecuado,
la espontánea creatividad libertaria,
la irracional sonrisa
y la mirada perdida
encontrándose en el espejo
de lo ideal,
en un mercadillo
de ilusiones vitalicias
en mañanas iluminadas
por la pasta de dientes
actuando en su boca.
Y un chicle de menta.

Lo archivas,
agujereando el lóbulo
al cariño,
paseando medicinales pendientes
de donde cuelgan
los imanes que compraste
anhelando las palabras.
Aquellas que atontándote
activan el intelecto.
Le pides baile al corazón
mientras fluyen por tus dedos…
Cantidades ingentes de ternura,
horas extras
en el obrador de caricias,
para que al volver de la noche,
el pelo oliendo a tabaco
y el sueño con los bajos negros,
llevarle la compresión a la cama.
Y recrearse al observarla,
como un dvd
con material extra de besos,
con finales alternativos
en función de tu estado anímico,
y amar las tomas falsas,
los jodidos fallos
tuyos
y suyos
y de todo hijo de vecino.

Paciencia,
diligente tarea,
adjuntas una buena vibración,
colocas un post it
“abrazo”
y al cajón,
a tomar por el culo,
al archivo,
al papel,
que ni una sola emoción
resulte traspapelada.