acerca o encima

Escribo estos versos sobre tus ojos
como un equilibrista
en la cuerda floja de tus pestañas.
Todo pende.
Caigo al vacío si esquivas mi mirada
y aderezan el suelo mis entrañas.

(Cuelgo esto porque estuve el pasado viernes con el defensor de la prosa lírica (un abrazo!)… y él lanzó el primer verso y yo seguí. Con una pared sobre la que apoyarse a escribir y un pote en la mano la cosa va fluyendo y nace la criatura con una parranda bajo el brazo, al día siguiente uno recuerda un poema mejor del que realmente es, pero las imperfecciones están para ser queridas, e ir creando juegos y creando en el juego.)

un atisbo de flequillo

Un pequeño atisbo de parecido,
ligero,
apenas perceptible
pero atrapado
en un manto de modorra
que es caricia.
Es un instante de flequillo
bajo el prisma anhelado,
la perfecta perspectiva.
Es solo eso,
y cerrar un ojo,
y sentirse tendido en el aire
sujeto por las pinzas
de la plástica mirada.

estaciones

Lame en verde su lengua, verdes pezones verdemente sujetos. Y en la paleta de la ilusión, el verde y mil colores más. Mechones de pelo en suave cascada por sus hombros, marcando la dirección de un sueño. Y comienza el viaje. Las hojas recorren un camino inverso, renaciendo del suelo y volviendo a volar, empapelándola a poemas, a ella, para que el Otoño se frote los ojos. Florece la inspiración con su espontánea pose, y las flores que no entienden de inviernos, los dulces olores y los idiomas, en su cintura, paraíso para las huérfanas caricias. Mil primaveras después de una guerra, canciones enroscadas alrededor de sus muñecas, y un anillo para dominarlas a todas. Y el Verano compitiendo con su sonrisa, sabiendo que tiene las de perder.

Son las estaciones, multiplicándose, a la hora de parar por su cuerpo.