En las trincheras no hay ángeles (otro homenaje a Bukowski)

El gran Manu me propuso una frase del bueno de Charles: “en las trincheras no hay ángeles”, a partir de ahí se me ocurrió este poema, al César lo que es del César así que a Manu un mixto ibérico y a Bukowski un pack de 6 cervezas y una entrada para el hipodromo. Gracias a los fieles que se pasan de forma habitual por aquí.

En las trincheras no hay ángeles
y tú me hablabas golpes bajos,
palabras grabadas donde más duelen.
En las trincheras no hay ángeles
y yo buscaba una toalla
donde secar la pena.
Gritaban cuchillos tus frases,
balas sedientas de heridos.
No hay rosas ni corazones,
en las trincheras no hay ángeles.

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como alcanzar la fama

No es mi estilo el ponerme así, pero yo soy yo y mis circunstancias, y cuando las circunstancias son una tocada de cojones dignas de tu peor enemigo… cuando ello sucede las cláusulas son obligacionales circunstanciales que saltan a la palestra y sacan brillo a sus dotes de mando. Cuando ellos provocan como el que más, colocando culitos empotrables en primera línea de batalla, para llevar o comer allí en besos negros, rosas o de 4 estaciones, dejando nuestra dignidad a los pies de los caballos… Cuando todo ello sucede y estalla en tu cara pringando tus morros de tomate es licita todo tipo de respuesta, con dedos transformados en negras pezuñas el corte de mangas queda mas vistoso. Acción lleva a reacción y escupes tu mala ostia partida en porciones. Bizarra manera de tratar al cliente, las ansias de reventar el garito es el pan nuestro de cada día cuando uno sufre en sus propias carnes el holocausto alimenticio. Dejarse de pedanterías y dedicaros un CABRONES para los que mueven los hilos de esa pizzería, mucho empotrar y pocas nueces y pártasela usted mismo. Vagando anduvimos por las calles, en busca de una utopía llamada servilleta. Pero todo ello nos hará célebres, gracias a la indignación que nos azuzó. Mañana, con una foto nuestra tras de si, abrirá el telediario un corbatudo, la fama se la deberemos a hijoputas con piel de cordero, fariseos de la mozarella.

bocadillosrancios.com

Cuatro maderas mal colocadas,
cuatro mil personas puestas,
bocadillosrancios.com
el negocio del futuro.
Sus alas son chorizos
de dudosa procedencia,
se fríen en la calle
entre ruido y lamparones.
Su pico es la seducción
de la llamada del hambre.
Desinhibido caerás en sus garras
en busca de algo sólido.
En la cara te defeca
o entre pan y pan,
es el ave fénix sanferminero
que anualmente resurge
para estómagos desmemoriados,
de aquellos meos
nacen estos lodos,
y con la gula entre los dientes
la inconsciente cartera
baja al barro a pelear.
Es la nutrición temeraria,
en borrachos esta el filón,
pies que dibujan curvas
y en bajos de pantalón
que son todo un poema.
De forma pírrica
vencer al ruido en las tripas.
Turbia digestión,
euros siliconados,
sodomizadores precios,
pornografía alimenticia.

malolientes calles-platónicas avenidas

Cuantas veces soñó con malolientes calles que se volvían mágicas y de colores simplemente porque Ella las vistió en platónicas avenidas. Él se dedicaba a recorrerlas de una punta a otra con piernas temblorosas, con manos sudando inquietas a la par que derritiendo la tinta de los poemas, los nervios mutaban en hiperactivos ojos, trabajando a destajo como pluriempleados en chaparrones de segundos, de minutos, de horas.
Todo ello solo sirvió para desgastar zapatillas e ilusiones, y a la vuelta de la esquina comprobar que se hallaba ante una frustración sin salida.

“Poesía es la mejor forma de reciclar la rabia”, se dijo a sí mismo, bonita manera de volar por encima de recuerdos que son esquinas húmedas de orina.

Ficcionalización

Se ficcionalizan los cojones
a la hora de narrar,
todo es personaje.
La mente sustanciada
en un estilístico ente
a veces inteligible,
exigencias sobre el papel
crecen al sol de su lectura,
la de ella, la de su visión,
condicionando el brotar
de frondosas creaciones
a la regadera cultural
que la jardinera nos otorgue.
Enfrente de esto
ver la teoría arder
cócteles y estrofas,
metáforas y barricadas
es una declaración de amor.
La timidez se envalentona,
la Resistencia se arma
con palabras de metralla,
versos como pólvora
ondeando al viento
literatura, distensión,
simplemente placer,
pateando rimas fáciles
todo es más sencillo.
Surca, regatea, sumérgete,
oh, dedos de pianista
al tocar la escritura,
los mismos que aprietan
el gatillo de la poesía,
y en un hermoso momento
transformado en artista
de guante blanco podrás
hurtar semillas de inspiración
¡a Los Malditos honrar!
y a puro feeling esparcir
en tu huerta de torcidos renglones
en el criadero de versos
brebajes verbales, llenarte por dentro
respirar oraciones
y sobre todo… compartir.