Jony Olfato

Jony Olfato, poderoso sentido,
el que es capaz de separar
el trigo de la paja.
El olor a tabaco
a tragos derramados
a fétida música
a chuloputas en almíbar.
Tanto hedor, demasiado hedor
y tan poca sencilla hermosura.
Solo un instante
para capturar la esencia.
Evitando caer en la trampa,
en la pose, en la burda imitación
de la platónica brillantez.
Solo un instante, Jony,
desenfunda tu pequeña gran nariz,
afina tu puntería,
masajea el punto de mira.
Y en una maraña de cuerpos
encontraras la X
que indica el tesoro
no en culos ni en tetas
ni en caderas movedizas,
Si no en la fragancia
enfrascada en cuero cabelludo
de aquella moza
a la que disparas
apretando el gatillo
de tus fosas nasales.

Pero la victoria es tan fugaz
y en la memoria tan duradera
es arena el oro, Jony
escurriéndose entre tus dedos.
Enfunda tu arma, pide una copa,
escupe un suspiro
mañana será otro día.

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Jack La Mirada

No podéis juzgarle,
es el nuevo héroe.
Surgido tras terribles mutaciones
en nocturnos laboratorios.
Mordeduras de rancias arañas,
alienígenas con femeninas formas
venidas de lejanas galaxias
para arrasar a sangre y fuego
su preciado planeta
y a todo su ser.
Renace de las derrotas,
Jack La Mirada es su nombre.
Su visión de las cosas
cambiada fue a base de hostias,
golpes monocromáticos
para quien es capaz
de pintar al meter mano,
tocamientos de colores,
la paleta y el pincel.
Jack La Mirada es la Magia
y hoy posee la licencia
para ser tierno y lascivo,
cerdo y bello a la vez
y escribir un lindo poema
en términos de pollazos.
Mientras una de las Flores
canta “a txibiri, a txibiri”
Jack La Mirada mira y mira
engrasando la maquinaria creativa.
No podéis juzgarle,
es el nuevo héroe.

Cena al aire libre

Gustosos se consumen
bocadillos de tortilla
bajo la atenta mirada
de las cadenas de Nafarroa.
En una de las barcas
bandera que hondea al viento,
al igual que lucen las esperanzas
que a cuerpito gentil
han salido a pasear,
catando el sabor a verano,
a tirantes, a carne,
sagardo en pantalones cortos
en la jugabilidad de la noche.
Degustando antes de que llegue
el pase de gol, la portería vacía,
la ocasión que luego
-así son las cosas-
quizás no se materialice
o no caiga en tus pies
lo que tus manos desgastan
de tanto frotar
enjabonando papel y bolígrafo.
Pero ahora es tiempo
de escanciar sonrisas,
de saborear conversaciones,
de charlar con bocatas,
de mirar esa bandera
y que el cielo se inunde
con relatos de colores.

Lluvia, comida y venganza (extraña combinación)

Todos los escritos
cayendo sobre ti,
nada podrá salvarte:
Corazón con katiuscas,
impermeable para la ternura
o paraguas que defienden
rebotando y ahuyentando el feeling,
llorando al cerrar los sueños
con las orejas gachas.
Nada, hostias, nada
¿entiendes?
Nada podrá salvarte
de terminar empapada.
Todos los escritos
delante de tus ojos
reventando sin compasión,
sopa fría de venganza,
filetes de letras
escritura triturando carne,
segundo plato que sacia
el odio infinito.
Bolígrafo afilado,
cuchillo de tinta,
banda sonora de Psicosis
ah…
cuan bello podría ser todo.

Fuera de casa

Fuera de casa
no encuentro la forma
ni el lugar, ni el momento.
Las líneas tímidas
se ocultan vergonzosas,
se sonroja la inspiración
con el mirar de los otros.
Abstraerse de ellos
difícil quehacer,
intentar alcanzar la plenitud,
clímax literario ideal,
solos yo y mis ideas,
positivas influencias
y el paisaje arropando
¿con imagen bohemia?
¡y que se yo!
Ahuyentar negativos pensamientos
solo yo y la idea
que te atrapa,
que te abraza
y dejar que todo fluya.

El lunar en tu pómulo izquierdo

Si ese lunar
de tu pómulo izquierdo
no es fuente de inspiración
dejaría de creer
en la magia que nace
observando sutilmente
esas pequeñas cosas
tan llenas de belleza.
Ese lunar marca el camino
por el que vuela la imaginación,
goloso paseo
dulce caminar,
solo abre los ojos
y los versos surgirán,
brotarán ansiosos, impacientes,
unos detrás de otros.
Ideas que son caricias
en el lóbulo de tu oreja izquierda,
imán para la creatividad
el pelo que lo tapa.
Ese lunar, en ese pómulo,
sugerente sensual montaña
por la que oníricamente escalar,
acampando en tu nariz,
viendo en el cielo tus ojos,
entregado a alcanzar
en ese ensueño de pómulo
el lunar que es la cima
donde clavar el estandarte,
la bandera de la poesía.

Versos que sangran

Sangran los versos
empapándolo todo,
se derrumban
los paraguas vulnerables,
nada pueden hacer
ante la lluvia de desilusiones,
huracanes de hostias
en el estomago, en los morros,
fuertes vientos
de patadas en los cojones,
despeinando inocencias,
emponzoñando corazones,
chaparrones de recuerdos,
zapatillas metiendose en charcos,
versos húmedos de sangre.