El perro del vagabundo

Los niños juegan a la Play,
los niños más mayores
se emborrachan por primera vez.
El vagabundo no recuerda
la ultima vez que estuvo sereno,
su perro hambriento
lame las potas
de los niñatos primerizos.
El perro del vagabundo
nunca pisará un Mcdonals
su dueño no sabe
lo que es una consola
y solo encuentra consuelo
en un brick de Don Simón.
Los niños más mayores
no escriben poesía,
se compran un billabong
pero nunca un cuaderno.
El perro del vagabundo
relame los vómitos
de los niños pijos.
La basura se amontona
en calles de desechos
de ilusiones resbaladizas,
donde las chicas más coquetas
con su aureola de potente sexualidad
también pueden caer.
Como no sabré ordenar
tantas pequeñas observaciones
dentro de un buen poema,
me comeré un bocata del Juantxo
y volveré a mi casa.

copia-de-don_simon.jpg

Iruña vs Pamplona

 

(Ejercicio: descripción de una ciudad eligiendo dos de estas cuatro voces: la de un abuelo recién llegado para pasar una temporada con sus hijos/nietos, la de un niño, la de un marido aburrido de su existencia y la de una joven optimista y esperanzada.)

Me gusta Iruña en San Fermines, podría ir a Lesaka, pero me gusta Iruña, me gusta como capital de Euskal Herria. Siempre voy vestida para la ocasión, 100% de moza. Nada mas llegar a la vieja estación de autobuses y bajarte de la roncalesa ya huele a farra. La parranda en San Fermín me sabe a verano, a tiempo libre y a playa, porque días mas tarde en una playa es donde evoco mis recuerdos san fermineros.

A Iruña hay que ir vestida para la guerra y yo nunca he sido de las que se molesten porque se les salpique con un poco de kalimotxo, siempre que no sea un pesado y lo haga de forma premeditada, en Iruña pueden juntarse pesados de medio mundo, Idoia les llama babosos, es el babosismo internacional: australianos, italianos, españoles, alemanes y de acuerdo, vascos tambien alguno que otro, pero me da igual, soy feliz y me gusta san Fermín. Y tengo tooodo el verano por delante.

La plaza del castillo es un hormiguero de gente, hormigas rojas y blancas, bebiendo diversos potajes, no me gusta la palabra “botellón”. En cambio si que me gustan mis zapatillas troteras y no pienso dejarlas adheridas a este suelo de la plaza mezcla de cerveza, vino y patxaran, patxaran la navarra, yo soy de Hernani y me gusta Nafarroa, mi amiga Idoia es de la Txantrea, la conocí en la upv, canta jotas y va al euskaltegi. A mi amiga Idoia no le gusta que en esta ciudad la mayoría de los eventos estén patrocinados por el periódico del régimen, y a mí tampoco, pero me gusta san Fermín.

El ir a cenar en sanfermines es prestarte voluntaria a ser atracada. Y encima haces cola por algo así como un sucedáneo de bocadillo. Señor delincuente, ¿podría atracarme a mi la primera? es que tengo hambre y quiero hacer buena base para echar unos potes con las amigas. Que te voy a decir, son unos ladrones de guante blanco y pañuelico rojo. El más tonto hace relojes y los vende en uno de esos múltiples puestos ambulantes con altavoces, capotes, toros… hasta una camiseta con una ikurriña y un toro, no me gusta, nada, pero hay muchas Iruñas en San Fermines y ya me encargo de buscarme la mía. Me gusta tanto San Fermines, es señal de haber terminado los exámenes, y eso hasta septiembre… me da libertad de hacer lo que me salga de los ovarios.

Y es que Iruña en san fermines es una selva llena de frikis, es el surrealismo hecho ciudad, y a mí y a mis amigas, nos gusta. Por ejemplo si te metes en lo que allí es el casco viejo y vas para la plaza navarrerias te encontraras con los guiris con menos luces. Se suben a la fuente y se lanzan en espera de que los de abajo no les dejen caer al suelo. Incluso alguna australiana de estas enseña sus pechos a la jauría de lobos que extienden sus manos para ver si hay suerte y rozan algo de carne. Nosotras no vamos a San Fermín a ser sobadas por idiotas borrachos, pero en la Navarrerías está la mejillonera, que es como la de Ñoñosti, y las patatas bravas están tan buenas…

Pero mi lugar preferido no es ni la plaza del castillo ni la navarrerias, es una calle a la que tenemos que llegar sin perder efectivos, intentando que ninguna de nosotras se quede en el camino, rumbo a la jarauta. Si, la Jarauta, en Iruña hay diversos ambientes, pero a mí el que más me gusta es el abertzale radical.

El Zulo, la Viña, la Herriko… esos bares son Iruña para mí, nos tomamos unos zuritos mientras suena kortatu o barricada. Y olvido por completo que hace unas semanas me encontraba agobiadísima estudiando y estudiando.

Las horas van pasando entre canciones, tragos y viejos conocidos y en Iruña a ciertas horas de la madrugada florecen los chiringuitos de comida, ¡se ponen a freír txistorra en mitad de la calle! Y prefiero no pensar en lo que me estoy comiendo o en si los pseudococineros cumplen las normas de higiene, porque el caso es que a las 5 de la madrugada entra de maravilla!

Si nos juntamos con Ion y Gorka rememoramos los tiempos del Euskal Jai, será difícil encontrar un gaztetxe como aquel, pero mientras tanto que mejor que unos cánticos increpando a la alcaldesa para acompañar estos últimos potes de la noche.¿dormir? si Idoia se porta bien en su casa, y si no en uno de los múltiples parques, en el Yamaguchi por ejemplo, he reservado un trocito de hierba al aire libre, y por cero euros, que mejor pensión. Esto es vida, esto es Iruña, gora San Fermín!

 


 

No hay quien duerma en esta ciudad, en esta maldita ciudad, en esta maldita semana, toda la noche, todo el día, 24 horas escuchando gritos de borrachos, de energúmenos. Me levanto de la cama, mi mujer no, no me afeito, no me ducho, no me visto de rojo y blanco, no, no me apetece, bajo las escaleras de mi piso en el paseo de los fueros, y en el portal huele a vómitos, a orines. malditos cerdos. Abro el portal y hay un punki dormido fuera de él, una camiseta en la que pone sociedad alcohólica o algo así, lo mandaba yo para su casa echando leches, si es que tiene casa el guarro de él. Pamplona, odio esta ciudad, odio san Fermín, odio llevar 1 año en el paro.

Voy rumbo al quiosco de Francisco y me cruzo con una cuadrilla que canta canciones que no pienso reproducir sobre Yolanda Barcina, terroristas, separatistas. Me cruzó con alguna que otra charanga y mi cuerpo no está para bailes, ni para jotas, el que sea navarro no significa que me tengan que gustar, ni Pamplona, ni los san fermines.

-Francisco, el periódico.

Me lo entrega, le pago, leo la primera página. Diario de Navarra: Pamplona inmersa en fiestas. Maldita Pamplona y su olor nauseabundo, maldita Pamplona y sus aglomeraciones, malditos australianos, yankees, proetarras y maldita vida la mía. No soporto la tradición de comer churros ni los encierros, ni los kilikis ni este suelo pegadizo.

Vuelvo a casa, ojalá que a ese asqueroso punki del portal se lo haya llevado el camión de la basura.

la viuda y su monólogo interior

Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca me dijiste un “te quiero”, con lo sensibles que son los hombres hoy en día… Bertín Osborne, Luis Miguel… eso si que son hombres de verdad y no tú….y que bien cantan. El Ronaldiño ese es feo, muy-muy feo, ahora que ya no estas te lo digo: es muy feeeeeooooo, mi Bertín en cambio… quien lo pillara.
Nunca me dijiste que yo era un oasis en medio de un desierto, nunca. Vaya, ¿le he dicho a mi Borja que me grabe escenas de matrimonio? Me gustan estas reuniones de tupersex, y mas desde que tú no estas, pero… oh, espero que como todos los martes no se olvide de grabarme el capítulo de hoy.
No te recuerdo ni flores, ni poemas, ni caricias…. espaguetis y albóndigas. Si, a Borja le gustan las albóndigas, tu nunca me decías que te gustaba lo que cocinaba. Ñam-ñam casi sin masticar te lo tragabas todo, definitivamente mañana prepararé espaguetis y albóndigas. Nuestro hijo Borja pocas veces me dice que me quiere, ¡insensibles! Los hombres de esta casa os parecéis tan poco a Bertín Osborne, Luis Miguel… nunca me dijiste que yo era lo mejor que te había pasado en tu vida. Corín Tellado. Devolver el libro, que no se me olvide, que mañana me parece que es el último día y estos de la biblioteca son muy tiquismiquis.

Nunca me dijiste tus ojos bla bla bla, tu cabello es de oro y tu voz dulce melodía…. espaguetis y albóndigas, si, a Borja le gustan las albóndigas y tú nunca me agradeciste unas albóndigas. Siempre muy ocupado leyendo periodicuchos deportivos, los goles del Ronaldiño ese. Espaguetis y albóndigas, está decidido y ya te lo he dicho, que el Ronaldiño ese es muy feo y nunca te hizo unas albóndigas. Yo me voy a comprar un vibrador.

Fuiste tan insensible… como todos los hombres, nunca apreciareis la belleza interior de Betty la Fea. Maldigo cada una de las albóndigas que te cociné.

Las fresas no tienen ego

“Las chicas huelen a fresa”, me dirás, pero nunca escribirán nada como tú, nunca sentirán exactamente lo mismo, es imposible. Tus poemas les importarán una mierda, y lo sabes, solo tendrán cierta importancia mientras agranden su ego, por lo demás un día su ego no podrá hincharse mas, y entonces solo tú sabrás cuanto te ha costado cada palabra, cada frase bien o mal construida, no verán tus juegos de plastilina con el dolor, ni las intensas labores de domar a la rabia, ni nada de nada, nada, nada, nada, nada…

Cuando me vuelvas a decir que las chicas huelen a fresa pensaré que eres un iluso.